Productores de orgasmos

Productores de orgasmos

¿Te has corrido?

¿A quién no le han hecho o ha hecho esta pregunta alguna vez después de tener una relación sexual?

Aunque las funciones de la sexualidad son múltiples y variadas (reproducción, placer, comunicación, contacto…) parece que nuestro interés principal reside en conseguir el orgasmo. Y, en muchas ocasiones este interés no persigue el propio orgasmo sino el de la otra persona. Cuando creemos que hemos conseguido que la otra persona tenga un orgasmo, nuestro ego crece y nos sentimos en paz y satisfechos. Pero… ¿qué pasa cuándo la respuesta es no? Tragedia. El mundo se nos cae encima y nos preguntamos por qué, cómo es posible si hemos puesto todo el empeño en ello y aún así, nada. Entonces buscamos maneras para recomponer nuestro ego “La próxima vez lo conseguiré”, “Tendría que haber aguantado un poco más” “Tal vez he bebido mucho alcohol…”.

Nuestra manera de relacionarnos sexualmente se asemeja al sistema capitalista en el que vivimos en el cual se crea una falsa necesidad de estar produciendo constantemente. La cuestión es estar haciendo algo todo el tiempo, la cuestión es no pararse. Porque si lo haces, puedes pararte y pensar y eso, a día de hoy, es peligroso. Esta obsesión por producir, sexualmente hablando, nos lleva al orgasmocentrismo. Es decir, a poner como meta en nuestras relaciones sexuales el orgasmo. Y claro está que el orgasmo puede llegar a ser un momento muy placentero con beneficios conocidos tanto a nivel físico como psíquico, sin embargo, el ponernos esta meta nos hace perdernos otras cosas por el camino y, paradójicamente, dificultar el orgasmo.

Aunque en occidente nos encanta separar lo corporal de lo mental, estas dos partes son un todo inseparable que se alimentan y retroalimentan entre ellas. Así que hay que tener sexo no sólo con el cuerpo, sino también con la mente. Si bien hay partes en nuestro cuerpo más sensibles que otras y que la estimulación de estas zonas nos puede llevar al orgasmo, no hay que olvidarse de apagar y encender la mente cuando toca. Y esto, ¿qué quiere decir? Nosotrxs mismxs con nuestros pensamientos, fantasías, imágenes mentales, recuerdos podemos facilitarnos o boicotearnos el placer. Si mientras estamos teniendo una relación sexual nuestra mente está pensando en todo lo que tenemos que estudiar, en el trabajo, en la celulitis, en la erección del pene… va a dar igual que hayamos descubierto que el clítoris es el responsable de los orgasmos en la mujer y no la vagina, como hasta hace poco se pensaba. Los orgasmos son clitorianos, sí, pero mentales también.

Sin embargo, si dejamos de lado estos pensamientos y nos centramos en el aquí y ahora, en el vivir el momento presente, en sentir sin juzgarse, en tocar descubriendo un cuerpo único y sin intentar encontrar los puntos mágicos, entonces ahí ya habrá empezado la revolución porque no estaremos produciendo, sino sintiendo.

Marta Villar Salgueiro

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